…Moi non plus…

•Junio 23, 2009 • Dejar un comentario

No sé como hemos acabado aquí, revueltos. Hacía mucho que no nos veíamos y no me imaginaba un final así para este reencuentro, que por otra parte, no deseaba. Pero aquí estamos, uno en los brazos del otro y llorar por ti me parece una de las mejores cosas que he hecho. Suena Gainsbourg, es como si su voz predijese que es lo que va a pasar. Te miro sin apenas verte por culpa de la poca luz que entra desde la calle. Tus manos me dibujan en la oscuridad, mientras la respiración se acelera y ninguno quiere pensar, solo seguir. La camiseta en el suelo, el botón desabrochado y las primeras gotas de sudor…oui Je t’aime… Tus manos me enredan el pelo y mis dedos acaban de encontrar tus labios…y aún Gainsbourg… ¿no estará puesto el repeat? No importa, no te vas, sigues. Tu cuerpo es fino y perfecto y ahora es todo para mí. Susurras cosas ininteligibles a mi oído mientras me arde la garganta al inhalar el olor a vida que desprende tu piel. La respiración sigue acelerándose, la música no para, no hay luz pero tu cuerpo sigue aquí. Tus dedos se pierden buscando la cremallera, que se rinde al primer intento. Tu voz ha ganado en profundidad, la mía se pierde detrás de tus oídos. Mi saliva sabe a tu perfume, exquisito. Aprieto el botón de tu ombligo y se hace la luz en la habitación. Mientras lucho con tus pantalones, aprecio la belleza real de tu cuerpo, incomparable. No me dejes parar. Ya estás aquí, no te quería, no te vayas jamás. Tu espalda se arquea como la silueta de un violín y se perla la piel de sudor. La habitación se va tiñendo de azul, el sol amenaza con salir, pero no importa. He querido que esto pasara desde el día en que te conocí, cuánto ha pasado ya. Te miro, tus ojos cerrados no me ven, pero sentimos, sobran las palabras. Te mueves, como si volases, soñases… me enredo con la sábana que solo tapa la mitad de tu cuerpo y a fe que debería ser pecado perderse algo como esto. Tus dedos son lo mejor que he visto en años, y la exquisitez de tu cuello es realmente deliciosa. Me coges más fuerte y yo no te suelto, nada podría obligarme en este momento a ello. Bardot gime en el reproductor, oh Dios dime si esta canción no es la mejor que jamás se ha escrito, dime que este no es el hombre perfecto, dime que me quiere, dime que le creo. Quiero gritarte al oído no te vayas nunca, aunque sepa que tras esto lo más seguro es que no te vuelva a ver. A tu lado en la calle me siento incómoda, aquí sin ti, me siento estúpida. Cuantas noches te he soñado, cuantas veces te he imaginado, idea a idea, volviendo a casa, un día tras otro, y por fin estás aquí, aunque poco…falta muy poco para que te vayas. Y yo. Tu cuerpo se va tensando poco a poco y a penas puedes contener la respiración, absolutamente acelerada. Aprietas los dedos contra mis brazos como si quisieras clavarme las uñas, y yo enseño los dientes a tu hombro, suave. Nos vamos…y todo viene a mi mente como dicen que ocurre antes de morir, el día que nos conocimos, que nos besamos por primera vez, que se acabó, que nunca te olvidé y como hemos llegado hasta aquí. El humo emana de tus labios para eternizar este momento.

La primera luz del nuevo día se cuela por las rendijas de la persiana para tatuar la pared, y la habitación se ilumina con la luz de tu cigarrillo…Moi non plus…

Un lugar…

•Abril 6, 2009 • Dejar un comentario

131-Dejaría que gobernases mi vida aunque supiera que lo harías mal, solo por tenerte cerca para siempre
-Te equivocarías
-No, el error sería irse
-Eso sería lo mejor
-¿Quieres que me vaya?
-No puedo pedirte eso
-¿Por qué?
-Ya lo sabes
- Necesito oírtelo decir
-Yo…
-¿Si?
-No hace falta que te lo diga
-Necesito oírtelo decir, saber que no estoy arriesgándolo todo por un sinsentido
-¿Y acaso no lo estás haciendo?
-¿Es quererte una locura?
-En cierto modo sí. Esto no tiene ningún futuro
-Ven conmigo
-No puedo irme
-Hazlo. Vayámonos
-Ni siquiera sé si te quiero
-Decídelo por el camino…
-No voy a arriesgarme a estar equivocada
-Eso significa que tienes algo en mente
-Eso significa que no sé lo que pienso ni lo que siento
-No importa…vamos
-¿Y cómo se que lo que sientes es verdad?
-Y cómo no iba a ser verdad
-¿Es que acaso soy la primera?
-No, pero sí la única
-Entenderás que no puedo creerte
-Léeme
-¿Cómo?
-Ábreme como si fuese un libro
-Tus palabras pueden mentir
-¿Lo harían acaso mis ojos?
-¿Lo harían?
-A ti…jamás
-No puedo entenderlo
-Te quiero desde la primera vez que te vi. Te movías con la gracia del viento entre la gente, agitando el pelo bajo el sol. Todo era tan real que tuve miedo. Sentí celos de todos los ojos que se te clavaban, sentí rabia por no ser las palabras que llenaban tus oídos y te hacían reír
-Necesito tener tu libertad, pero no quiero robarla. Sueño con ser el objeto de tus poesías, dibujarme en todos y cada uno de tus versos. Anhelo ser el desvelo de tus noches y la paz de todos y cada uno de tus días
-No puedo perderte…Ven conmigo
-¿A donde?
-Conozco un lugar plácido, donde el sol no se apaga jamás. Un lugar verde, y oro, y transparente, y blanco. Un lugar que roba el alma y que cuando miras al horizonte es como si el mundo se tuviese que acabar en ese preciso instante

Me & I

•Abril 1, 2009 • Dejar un comentario

7-No sabía que estabas aquí. ¿Te marchas ya?

-En absoluto, acabo de llegar…de hecho venía contigo

-Sí…ya he notado que alguien me seguía

-No..seguir no…venía contigo

-¿Qué más da?…¿Qué quieres?

-Hablar

-En otro momento…ahora no tengo ganas

-¿Un mal día?

-¿Malo? A veces no sé por qué dejé de fumar…

-Por que no te convenía y por que todo va mejor ahora

-No he visto la mejoría por ningún sitio, al contrario, desde que lo dejé todo va peor…estoy más irritable, apática, rabiosa…

-Como siempre

-No tiene ninguna gracia…lo estoy pasando mal

-Te estás desenganchando, es normal

-Pero es como si todo se hubiese venido abajo desde que encendí el último cigarro

-Cuéntame

-No tengo ganas de hablar

-¿Crees que por no hablar de ello…no existe?

-Sé que está ahí y eso es algo que no puedo cambiar, pero no tengo ganas de hablar de ello constantemente

-¿Habéis discutido?

-No, ni siquiera hablamos

-¿Y..entonces?

-Nada, su simple presencia me molesta

-Madura ya y supéralo

-Déjame

-Piensa que no está, que se ha ido y que no te va a molestar

-Ya lo hago, el problema es que si que está

-También hay más personas, te ciegas en el hecho de que hay una con la que no puedes estar y te nubla el resto

-Así es

-¿Y crees que vale la pena?

-¿Es que acaso puedo hacer algo para evitar sentirme así?

-Por supuesto…y lo peor es que lo sabes…pero te falta valor

-Me faltan ganas

-Valor…valor es lo que te falta

-Claro que hay más gente…pero es como si todo el mundo pudiera tener una vida y yo me sintiera insignificante frente a todo lo que tengo…es como si no pudiera manejar la situación que tengo entre manos

-¿Si fumases…sería diferente?

-Totalmente

-Falta de valor…

-No tengo ganas de seguir dándote explicaciones acerca de lo que hago o no…vete ya

-Que yo me vaya o no, que tú quieras contármelo o que te calles no hará que lo que sientes vaya a cambiar

-Pero hará que lo entierre y me olvide

-Y el día que empieces a escarbar de nuevo saldrá todo otra vez ¿Qué ganas con eso?

-Unos momentos de paz

-Pon fin a todo esto y tendrás paz

-No sé como terminarlo

-Por supuesto que lo sabes

Intento

•Marzo 31, 2009 • 1 comentario

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Miré a mi alrededor, éramos el mayor grupo de fracasados que nunca había visto. Estábamos tan preocupados en fingir que todo iba bien, que nuestros sentimientos no importaban. Nuestras vidas se venían abajo como castillos de naipes bajo un vendaval y todos nos preguntábamos por qué habíamos subido a aquel vagón del tren que jamás debimos tomar.

La ciudad corría a nuestro lado y todo iba bien, o lo parecía. Fuera el día era claro, soleado y caluroso y de pronto nos detuvimos frente a una tienda de lápidas, esperando que el semáforo se pusiese en verde. En aquel momento la muerte no parecía sino un alivio a todas aquellas cargas inútiles que nos habíamos auto impuesto y ahora nos ahogaban como sogas.

Da lo mismo

•Marzo 31, 2009 • Dejar un comentario

20 Las lágrimas vuelven vidrio los ojos y un clavo atornilla la garganta con ganas de llorar cada vez que vuelvo a pensar. En ocasiones se me ocurre que hubiese sido mejor no saber querer, por que aunque el amor es un regalo, el dolor y el sufrimiento son una maldición que lo acompañan. ¿Por qué no rendirse? ¿Por qué luchar por algo que antes de nacer sabemos que está muerto? Suena un allelujah en la noche, susurrado muy despacio, casi como una súplica, pero yo no puedo creerlo. En ocasiones pienso que el destino se ha olvidado de mí. Pierdo los sueños cada noche al escuchar canciones que cuentan historias que jamás podré vivir. No tengo ganas de levantarme, solo quiero mirarte y adivinar cómo lo haces para resucitarme cada vez que te veo aparecer.

Allelujah

•Marzo 31, 2009 • Dejar un comentario

14Soy como el Allelujah roto a gritos que jamás podré pronunciar. Y qué si me voy y te dejo?… ¿Importaría? La noche está desierta como tu alma de amor por mí y me arrastro por las calles rezando para que Dios se acuerde Allelujah.

Te busco en el vacío, solo ti, esa sonrisa que me hace resucitar en un mundo tan frío y difícil, miro a tus ojos Allelujah.

Canto en silencio la canción que me hace llorar, como si fueses tu quien me susurrase al oído y me quemase con el roce de sus labios Allelujah.

No tengo miedo a perder, no me queda nada que perder, no quiero perderte, ¿Te tengo como para poder perderte? Allelujah.

Mis ojos se descascarillan como el mármol al golpearlo, vuelvo a llorar por ti y me parece de las mejores cosas que he hecho en mi vida Allelujah.

Él

•Marzo 31, 2009 • Dejar un comentario

dsc_0376Su obra me impactaba y cada nueva creación que nacía de sus manos era como otro golpe, era un retrato de su mundo, un mundo sin mí. Y de pronto encontré la obra definitiva, era él hecho palabras, versos, rima. Tumbado sobre su cama perdía su mirada en el techo. No llevaba camiseta y el sol que se colaba por las rendijas de la persiana a medio subir tatuaba en su piel la mortecina luz del atardecer. Su cuerpo era perfecto, delgado hasta el extremo, pero delicado y grácil. Los pantalones tejanos eran algo anchos, pero caían sobre sus piernas y las dibujaban de un modo especial, rozando la divinidad. Sus caprichosos pies, blancos como el mármol, se entrelazaban con las sábanas revueltas que tapaban el colchón. Era como un ángel, pero por más que buscaba no podía encontrarle las alas. Recostado sobre sus labios humeaba uno de los millones de cigarrillos que fumaba al cabo día y su mente volaba, recogía ideas, soñaba, deseaba escapar. Su vida era una cárcel y su mente un ave que escapaba. Envidiaba esa vida, una vida triste y amarga, en la que no tuvieses que fingir que las cosas iban bien cuando nada iba bien, una vida donde nadie fuese a preguntarte, porque sabían que te hacían daño, una vida donde tenías derecho a sufrir sin tener que disimular para no incomodar a nadie.

Cómo era…

•Marzo 31, 2009 • Dejar un comentario

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Con él todo era nada. Los problemas paredes blancas que aparecen y desaparecen tan rápido como nuestra mente sea capaz de olvidar. Con él todo era normal, la desgracia, el sufrimiento es lo que nos iguala y nos hace personas. A su lado la infelicidad era una hoja seca que se llevaba el viento a un lugar al que nunca volvería, el infierno de su olvido. Con él, los recuerdos no eran más que torturas que había que olvidar, cicatrices en el cerebro que te marcaban para siempre y hacía falta enterrar.

Con él no cabía la ignorancia. Sus palabras evocaban a los poetas malditos pero yo me sentía más maldita que ellos. Su modo de hablar emborrachaba mis oídos como la absenta nuestras bocas. Y tenía sed de oírle. Con él todo era nuevo, todo tenía cabida. Discurrían largas horas hablando de libros. Páginas con miles de historias trágicas que precedían la nuestra y no me daba cuenta. Miles de ideas filosóficas que enajenaban nuestra mente con teorías absurdas que nos ayudaban una tarde más a creernos los amos del mundo por tenernos a nosotros mismos, el uno al otro.

Con él el aburrimiento era un concepto inimaginable. Los bancos de los parques de la ciudad lo vieron reír mientras liberaba su alma mirando al cielo, hablando muy suavemente, casi como si rezara, como si quisiera confesar la carga que le pesaba.

Y fumaba. Fumaba mucho, demasiado incluso en ocasiones, pero me encantaba. El sol doraba el falso bronce de su piel en la media tarde, el humo florecía de sus labios mientras agotaba el enésimo cigarrillo. Adoraba verlo fumar, me parecía seguro, fuerte, valiente, todo lo que yo no tenía y estaba empezando a perder.

Volví a escribir, me volvió a inspirar. Escribía en cada vagón, en cada estación. Escribía poesía, quería cantarle, cantarle todas aquellas palabras de lo que estaba empezando a sentir y ya no era posible ocultar. Quería gritar y ahogaba mi desasosiego sentándome a escribir, pero le veía en cada rincón, esperándome, con la cabeza entre las manos y la mirada clavada en el suelo.

Ya no quiero

•Marzo 31, 2009 • Dejar un comentario

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Me falta el aire para desgarrar el aire con un grito

En esta siniestra y solitaria noche

Me faltan lágrimas para llorar

Todo lo que siento, todo lo que tengo dentro

Te odio, nunca debiste dejarme crecer

Enfrentarme al mundo real cuando tus brazos

Son el único mundo que quiero conocer

Me enseñaste que la soledad no es mala

Y debo comprobarlo demasiado pronto

Bésame una vez más

Bésame como si fuera lo mejor que te hubiera pasado nunca

Cógeme y no me sueltes, suéltame y vete

Dame la espalda una vez más

Condéname de nuevo al hastío

Al olvido de tus días, de mis años

Rezo por que el destino te devuelva a mi lado

Pero la felicidad ha decidido olvidarse de mí

Y te veo, te siento tan cerca que me quemo

Tus labios derraman mi sangre de nuevo

Tus dedos secarán otra vez mis lágrimas

El rostro del tormento

Y cada vez estoy más sola

Te llamo sabiendo que nunca vas a contestarme

Me marcho, cierro la puerta y te dejo durmiendo

Te observo..

•Octubre 7, 2007 • Dejar un comentario

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Te observo

a través del humo que sale de mi boca.

Fumo,

desearía que jamás acabara este cigarro

y encadeno uno con otro.

Te observo,

celosa a través de la copa

deseosa de ser ese cristal

que roza suavemente tu boca.

Me pierdo entre las voces

anhelando escuhar solo una,

la tuya.

Sólo unas palabras,

las que no merezco.

Me voy y te dejo

y aún así te veo

Sentado,

esperándome en cada estación

con la cabeza entre las manos

y la mirada perdida.

Te necesito

más de lo que hubieras imaginado

más de lo que ubiera querido

Puedes llegar a decidir mi humor

tu eliges: reír o llorar.

Eres como la aguja que derrama mi sangre

doloros, pero necesario.

Eres la cinta que rodea mi cuello

la que nunca ata

pero siempre aprieta

siempre mata.

Eres mis noches en blanco,

y nuestro grito final

el que nos deja mirándonos,

abrazados, en silencio.

Eres luz y oscuridad,

hambre y saciedad,

todo tú, tú todo, sólo tú,

todo lo que yo deseo.